Homenaje y Tradición: El Legado de Baltazar Ushca, Guardián del Hielo Eterno
En las laderas majestuosas del Chimborazo, figura iconográfica en las postales de Ecuador, se teje una leyenda viviente a través de los pasos de Baltazar Ushca. Distinguido por ser conocido como el «Último Hielero del Chimborazo», Baltazar ha dedicado su vida a una tradición ancestral: la recolección de hielo de los glaciares que coronan la montaña más alta del país. A pesar de la modernidad y los cambios acelerados que transforman nuestra percepción del trabajo y la cultura, Ushca ha mantenido con firmeza esta práctica que ha sido suya por generaciones.
Desde muy temprano, se inicia su jornada con determinación y un espíritu inquebrantable, subiendo las heladas pendientes del Chimborazo acompañado de sus fieles mulas. Cargado de herramientas y una fuerza de voluntad inigualable, Baltazar enfrenta el frío viento y las alturas para realizar una tarea que, más que un trabajo, es una vocación. A través de sus manos, como extension de la historia misma, nos conecta con un legado emblemático que desafía el paso del tiempo.
Este hielo, que ha escalado del eterno reposo para ser utilizado en los mercados y hogares locales, es más que un simple bien; es símbolo y testimonio de la resistencia cultural de un pueblo. Bajo el cielo ecuatoriano, la figura de Baltazar es una fusión de hombre y paisaje, reflejo de un sincretismo donde la naturaleza y el ser humano coexisten en una danza armónica.
El reconocimiento a Baltazar Ushca trasciende las fronteras de Riobamba, al convertirse en un faro de perseverancia y patrimonio cultural. Su historia continúa inspirando a futuras generaciones a valorar y preservar sus raíces, incluso en un mundo donde lo antiguo y lo nuevo parecen encontrarse en conflicto constante.
